Palabras: Montserrat y Abrham
No fue prisa, fue certeza
No fue casualidad, fue elección diaria qué hoy se vuelve promesa
Que sigan riendo por lo mismo, discutiendo por poco, que nunca se les olvide ser novios en el matrimonio, que la casa huela armonía, que el mundo afuera cambie y adentro siga intacto, eso que los hizo quedarse
Porque amor no es mirarse es mirar juntos y usted ya miran lejos
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